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miércoles, 9 de marzo de 2022

¿Por qué no lo llaman a él?

Comienzo escribiendo que reconozco que lamentablemente existen padres que no asumen su 
responsabilidad. Lo sabemos, lo repudiamos. Esta publicación va dirigida a aquellos que comparten su deber de papá con mamá y aquí va mi pregunta: 
¿por qué no lo llaman a él?

Como ya deben saber, soy mamá de tres peques: mi nena de 6 años y mis nenes de 4 y 2, respectivamente. Cada cual está en la escuelita y me ha parecido demasiado “curioso”, estresante y hasta molestoso que si alguno se enferma o hay que recogerlo en la escuela, el default sea yo. 

Papá ha firmado todos los documentos requeridos cada año como parte de la inscripción de los peques en sus escuelas. Papá es el que por lo general los lleva al salón. Papá es un papá activo: siempre está presente y el staff lo sabe. 

Sin embargo, es mi teléfono el que "explotan" con llamadas o mensajes. ¿El teléfono de Papá? Coquí…Silencio total. 

martes, 22 de febrero de 2022

Padezco de migraña crónica y soy mamá de tres


Tenía 8 años si mal no recuerdo y me encontraba en un pasadía en la playa con mis papás y algunos de sus amigos. Lo pasaba de lo lindo, aún recuerdo un inflable en forma de delfín que usaba en el agua y que me encantaba. De momento, un “batazo” en mi cabeza.

El dolor que me atrapó era terrible y llegó sin advertencia. Un minuto disfrutaba del mar en mi hermoso Puerto Rico y al próximo sentía que mi cabeza explotaría. Mi mamá me dio acetaminophen, acomodó una sábana y toallas debajo de una palma, en la sombra, y me recostó ahí. En ese espacio, con el olor a sal y el sonido de las olas, esperaba (rogaba) a que el dolor desapareciera. Me quedé dormida y gracias a Dios, desperté sin los efectos del “batazo”.



martes, 18 de junio de 2019

No eres mala, mamá

No eres mala mamá porque no lactaste a tu bebé,
Tampoco porque lloraste de coraje o derramaste lágrimas de frustración.
No eres mala mamá porque batallaste contra la depresión postparto;
Porque te escondiste en el baño en busca de tranquilidad.

No eres mala mamá porque trabajas fuera de casa,
Ni porque el trabajo muchas veces es un descanso.
No eres mala mamá porque en demasiadas ocasiones evitas salir solo por evitarte el estrés;
Porque te pasa por la mente tu vida despreocupada antes de tener hijos.

No eres mala mamá porque optaste por pañales desechables,
Tampoco porque hoy cenaron Mac and Cheese de cajita.
No eres mala mamá porque alzaste tu voz,
Ni porque tu casa no está impecable y la ropa que lavaste lleva casi una semana sin doblar.

No eres mala, Mamá. Eres de carne y hueso. Nos agotamos, las energías a veces se esfuman, cometemos errores; pero crecemos junto a ellos, abrazados a nuestros peques.


Tranquila, Mamá. No somos super héroes, pero al final, lo que recordarán es cuanto los amas y como siempre fueron tu motor.

Abrazos. No eres mala, Mamá.

domingo, 9 de junio de 2019

Mantén a tus peques ocupados durante el Verano

Se acabaron las clases y, aunque algunos celebramos el descanso del corre y corre mañanero, ahora se asoma un nuevo reto:

¿Cómo mantengo entretenido a la bendición por casi tres meses?

Aquí te comparto algunas sugerencias que llevo a cabo con mi Valentina y mi Matteo:

- ¡Que vengan las burbujas! Algunas botellas de bubbles y el patio de tu casa o algún parque los mantendrá ocupados por buen rato.

martes, 15 de enero de 2019

El agotamiento en la maternidad

Durante el embarazo, nos creamos una idea casi utópica de cómo será nuestra vida de madres. Con lo que no contamos, es con la constante amenaza de "burnout" o agotamiento. Eso que va más allá del cansancio normal de cuidar de un recién nacido y/o de más de un peque, cada cual con necesidades diferentes y buscando a toda costa tu atención.

Si no tenemos cuidado, nos vemos envueltas en una nube negra de ansiedad, mal humor, estrés y depresión. Admito, lectores, más de una vez me he visto en este escenario y no es bonito ni practico.


Cuando vi multiplicados los días en cama y de mi marido teniendo que encargarse de todo, fue entonces que me pregunté "¿Qué pasa? ¿Por qué me siento así?"

miércoles, 9 de enero de 2019

Nos sobrevino Jumanji

Mi esposo y yo no habíamos descartado tener un tercer bebé. Constantemente hacíamos la matemática, financiera y de edad, y más o menos caímos en una fecha estimada de cuando podríamos "buscar" al próximo integrante de la familia Nieves-Cortés.

Después de todo, esta que está aquí va "picando pa' los cuarenta" lo que no me hace una "spring chicken" o nena de veinte. Y, cómo toda mamá sabe, especialmente si tiene más de un peque, las energías no son las mismas con el pasar de los años...

Y, en esas estábamos. Planificando, cuadrando y estimando. Hasta que una mañana me levanté otra vez con tremendo dolor de cabeza y decidí hacerme una pruebita casera. Más, porque sentí un deja vu: todo lo que mi marido hacía, no hacía, decía, etcétera, me estaba causando enojo. Lo mismo me pasó con bebés #1 y #2. Pobre marido...

Anyways...

sábado, 7 de julio de 2018

¿Cuando comenzaré a sentir a mi bebé?

Con mi primer embarazo, comencé a sentir a Valentina moverse como al tercer mes. Moverse entre comillas, porque más bien era como si me hubieran introducido una máquina de popcorn en mi vientre: cantazitos random cuando menos lo esperaba.

A medida que avanzaba el embarazo, la nena se creía gimnasta, especialmente en las noches. Divertidísimo. Súper cool cuando lo que quieres es dormir.

Sin embargo, con la segunda panza, fue muy distinto. Matteo apenas se sentía. Llegué al quinto mes de embarazo y se sumaban las preocupaciones por tanta quietud. Aún así, cada cita médica evidenciaba que el niño estaba bien. 

Fast forward al presente, y resulta que sus comportamientos en barriga al parecer eran indicio de su personalidad: ¡Matteo es tranquilo y Valentina es un ají!

Entonces, ¿qué es normal? ¿Cuando se supone que comenzamos a sentir a bebé durante el embarazo?

lunes, 11 de junio de 2018

A siete meses de haber dejado mi Isla...

Van siete meses. Siete meses desde que mi esposo, niños y yo montamos el avión que nos llevaría al que sería nuestro nuevo hogar: Wisconsin. Siete meses de haber tomado la decisión repentina, y dolorosa, de salir de nuestra Isla por el bien de nuestra pequeña familia.

El huracán María marcó el antes y el después para Puerto Rico. Recuerdo ver los boletines del tiempo el día antes de este terrible evento atmosférico y entre lágrimas repetirle a mi esposo: "nos va a partir por la mitad. De este no nos libramos. ¡Nos va a partir!" Y así fue.

María nos destruyó. A un pueblo que ya cojeaba y trataba de levantarse. Donde la clase media ya para los efectos no existe. Un país para adinerados, donde luchan por sobrevivir los pobres. Sí, María fue la última estocada, o tal vez deba decir penúltima, ¿antepenúltima?, con todo lo que leo está sucediendo aún...

"Me alegro que te hayas ido", me comentó llorosa hace poco mi madre. Esas palabras las debió haber dicho con gran dificultad, porque el vernos partir le rompió el corazón.

Marido moviendo una plancha de zinc mientras logra hablar con un familiar
¿Por qué dejamos la Isla? 

lunes, 4 de septiembre de 2017

Cosas que cambian con el segundo hijo

Un segundo embarazo sigue siendo motivo de alegría y celebración para una mamá. Sin embargo, esta segunda vuelta al bate tiende a ser diferente a la primera. Por ejemplo, recuerdo que con el embarazo de Vale, buscaba respuestas a todo en Google y luego bombardeaba a mi médico para corroborar. Esta vez, con Matteo, ya me sentía "experta".

"Mi amor, anoche boté el tapón mucoso, lo que significa que tenemos solo unos días, como mucho una semana, antes de que llegue el niño", le informé a marido una mañana con la misma calma como si le estuviera diciendo que la lavadora paró y hay que echar la ropa a secar. De hecho, así fue: el bebé nació tres días después.

Con la nena, con el corazón a millón, desde el inodoro busqué en Internet "tapón mucoso" para saber si lo que había salido de mi cuerpo era lo que creía, luego llamé al Hospital para saber qué debía hacer y también al futuro papá, quien había salido a hacer unas diligencias, para avisarle. Todo un evento.

¿Qué más ha sido diferente?

martes, 29 de agosto de 2017

Se vale llorar

Cómo la peor madre del mundo. Así me sentí cuando comencé a llorar y quise alejarme aunque fuera por unos instantes de los berrinches, embarres y todo el caos que a veces es ser mamá de pequeños.

Por años le pedí a Dios la bendición de tener hijos. Ahora tengo dos peques hermosos y en ocasiones me siento tan abrumada que me pregunto, "¿puedo con esto?".

lunes, 21 de agosto de 2017

Por qué no quería visitas luego de dar a luz

Hace unas semanas nació mi bello Matteo y al tercer día fuimos dados de alta del hospital. ¡Al fin iríamos a casa! Mi esposo y yo estábamos muy emocionados con nuestro segundo milagro de vida, pero secretamente yo deseaba gozar de cierta privacidad durante esas primeras semanas con nuestro recién nacido.

viernes, 11 de agosto de 2017

¿Cómo preparo a mi peque para la llegada de un "intruso"?

"¿Ya le explicaste a Valentina que va a tener un hermanito?", esa pregunta me la hacían constantemente a medida que mi segundo embarazo seguía avanzado. Sin embargo, ¿cómo le haces entender a una niña quien ni siquiera a cumplido dos años que será una hermana mayor? Peor aún, ¿cómo evitar los celos que seguramente sentirá la primogénita?

lunes, 13 de febrero de 2017

¡¿Embarazada otra vez?!

Tranquila iba por los pasillos de mi trabajo una mañana de diciembre cuando de momento el olor a árboles de Navidad me revolcó el estómago.

¡Oh, oh! ¡Esto es familiar!

Luego regresaron el fastidioso malestar de la gastritis, las náuseas y el sueño.

¡Esto se chavó!

jueves, 29 de septiembre de 2016

¿Quién decide cuántos hijos debo tener?

Me encontraba utilizando el lavamanos en el baño de mi lugar de empleo, cuando entró una compañera. Luego de preguntarme cómo me encontraba, preguntó por mi niña.

"¿Cuanto tiempo tiene ya la nena?"
"15 meses, ¡y está bien grande y traviesa!"
"Ay mija, no tengas más ninguno. Con uno está bien y las cosas no están para tener más muchachos".

¿Perdón? Amablemente sonreí, me despedí y salí de allí.

¿Quién decide el tamaño de mi familia?

No es la primera vez que me ofrecen el mismo "consejo" y no deja de irritarme. ¿Que tal vez la intención es la mejor? Sí. Pero, entiendo que el tema es un asunto muy personal que debería ser discutido entre A y B, entiéndase, mamá y papá.

Nadie tiene derecho a decirnos cuantos hijos debemos tener, ni tampoco pretender conocer a cabalidad nuestra situación económica, que es la base de los consejos, por lo general, para poder determinar si podremos o no proveer para cualquier peque adicional.

martes, 20 de septiembre de 2016

Ser mamá no es un "apaga y vámonos"

Uno pensaría que en estos llamados "tiempos modernos" es socialmente aceptado que quedar encinta no constituye el fin del mundo y candado con llave a la puerta de tus metas y sueños. Me sorprende que son demasiados los casos en que mamá, o papá, se ven obligados a escoger.

¿Por qué?

Tener hijos estaba entre mis sueños. Cuando Dios me concedió la bendición, mis planes para el futuro no se vieron alterados. Todo lo contrario: Valentina me ha servido de motor para luchar aun más por alcanzar mis metas. Por ella, por lo que quiero para su vida.

Estando de maternidad, tomé cursos Online sobre una materia que me interesaba y obtuve mi Certificado. Con la nena pegada a una teta, perdonen mi crudeza, y la laptop en la falda, estudiaba. Ahora, estoy tomando cursos sobre otra materia de interés para crecimiento profesional y no es fácil. Trabajo full-time, tengo esposo y la Valentina ya es "toddler"...se deben imaginar, o conocer por experiencia propia, lo retante que resulta manejar todo a la vez sin volverte loca.

viernes, 19 de agosto de 2016

Extraño mi vida pasada y me siento culpable

Extraño mi vida pasada. Ahí está. Lo admití. Tantos años deseando ser mamá, al fin lo soy, y casi a diario pienso con nostalgia en cómo eran mis días antes de la visita de la cigueña. Ya esos días son recuerdos lejanos, que recupero con dificultad en medio de amanecidas y llantos de mi Valentina.

¿Qué es lo más que extraño?

  • Dormir. Agarrar par de Zzzzzz corridas ya no se consigue con facilidad y, de haber logrado acomodar mi cabeza en la almohada, mi sueño es interrumpido por el llanto de hambre, sueño, frío, caca, lo que aplique, de la niña.
  • Comer en paz. Atragantarse la comida, a veces a temperatura ambiente, es ya ley de vida.
  • Descansar cuando estoy mal de salud. Mamá no cuenta con días por enfermedad. Mocosa, con tos, con migraña, con la espalda lastimada, hay que seguir adelante.
  • Tirarme en la cama luego de un largo día de trabajo. Sí, claro.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Por qué no deberías preguntar a una mujer cuando planifica tener hijos

Al llegar a "la mayoría de edad", descubrí que la pregunta de "¿cuando piensas tener un bebé?" se convierte en obligatoria para quienes ven que tienes o estás alcanzando tus 30 primaveras; y/o llevas tiempo en una relación estable. Para mí, la pregunta tenía el mismo efecto que una puñalada al corazón, con la diferencia de que mi respuesta falsa de "todavía no estamos buscando, no hay prisa" venía acompañada con una sonrisa forzada y un aire de despreocupación ensayado.

No se trataba de un caso de no querer comenzar una familia, se trataba de un caso de no lograr concebir. Como habrán leído en este blog, padezco de ovarios poliquísticos, condición que trae consigo, entre otros síntomas, la infertilidad. Varias visitas a Ginecólogos, acompañada por mi sonograma, parecían confirmar el temor de quienes sueñan con ser mamá: tener un bebé sería de difícil a imposible. Por tal razón, la pregunta no mal intencionada aumentaba el dolor que sentía por el diagnóstico con el cual lidiaba mayormente en secreto.

viernes, 5 de agosto de 2016

5 errores que cometí como mamá primeriza

Es normal, a la que uno se entera que está embarazada, empieza el research: libros sobre el embarazo, la maternidad, qué esperar, entre otros, comienzan a acumularse en la casa. Sin embargo, por más que uno estudie, nada te prepara para ser mamá. Este "asunto" es prueba y error.

Aquí les comparto cinco errores que he cometido como mamá primeriza:
  • No coger clases de parto. Las seguí posponiendo y posponiendo hasta que en un abrir y cerrar de ojos, ya estaba en Sala de Partos. Afortunadamente, las enfermeras que me acompañaron en el proceso de alumbramiento, me enseñaban cómo debía respirar y hasta cómo pujar correctamente. ¡Menos mal! Porque en un momento dado, pensé me desmayaría.
  • Centrarme en el atuendo con el que vestiría a mi bebé al sacarla del hospital. Fue tanto mi enfoque en este asunto, ¡que olvidé empacar una pajamita o onesie calientito para la bebé! 

lunes, 1 de agosto de 2016

¿¡Tiene un año y ya debo comprar materiales escolares?!

Por necesidad, porque ser una "stay-at-home-mom" no es una opción, mi Valentina fue matriculada en un Day Care cuando tenía apenas cinco meses de nacida. Lo sé, soy la peor, pero quienes viven en la "Isla del Encanto" entienden que la situación económica no es la mejor y soy jefa de familia. Anyway, el Day Care es más bien una escuelita, cosa chévere, pero no contaba con que ya a esta tierna edad, me tocaría comprar efectos escolares.

"Aquí la lista de materiales para el nuevo semestre escolar".

jueves, 28 de julio de 2016

Yo también me molesté porque mi hija no me dejó ver la película

Marido y yo somos fanáticos del cine. Cada vez que tenemos par de pesos, porque el precio de las taquillas sube pero el sueldo se queda igual, arrancamos para allá. Antes, nos fastidiaba que, luego de escoger lo que creíamos eran buenos asientos, se nos sentara al lado una pareja con un bebé o un familión.

"Qué chavienda, ¡no vamos a escuchar la película!"