Mi esposo y yo no habíamos descartado tener un tercer bebé. Constantemente hacíamos la matemática, financiera y de edad, y más o menos caímos en una fecha estimada de cuando podríamos "buscar" al próximo integrante de la familia Nieves-Cortés.
Después de todo, esta que está aquí va "picando pa' los cuarenta" lo que no me hace una "spring chicken" o nena de veinte. Y, cómo toda mamá sabe, especialmente si tiene más de un peque, las energías no son las mismas con el pasar de los años...
Y, en esas estábamos. Planificando, cuadrando y estimando. Hasta que una mañana me levanté otra vez con tremendo dolor de cabeza y decidí hacerme una pruebita casera. Más, porque sentí un deja vu: todo lo que mi marido hacía, no hacía, decía, etcétera, me estaba causando enojo. Lo mismo me pasó con bebés #1 y #2. Pobre marido...
Anyways...
¿Resultado? ¡Positivo! ¡Embarazada otra vez! Eah...
¿Reacción? Marido feliz. ¿Yo? Llorando como una estúpida aún sentada en el "trono" del baño y mirando incrédula el palito ese. Admito, lectores, no lloraba de alegría. Lloraba de pánico y nervios.
"¡Todavía no era! ¡No estamos estables aún! ¡Muy pronto! ¡No podemos mantener otro bebé ahora!"
Blah, blah, blah. Siempre pensé algo en esa línea con cada barriga. Y me sentí culpable por expresar mi "terror" tan abiertamente.
La realidad es que nunca se está listo
para ser padres y puedes planificar hasta el cansancio, con tablas de Excell y Power Point si prefieres, y por lo general los planes se van a la...basura.
Pensamos habría más tiempo, pero no. El tiempo llegó. Y, ¿saben qué? Estoy feliz. Porque mi familia va creciendo, porque Dios sigue probando que la ciencia no siempre tiene la razón, y porque uno se ajusta a los cambios. Otro peque se unirá a nuestro círculo este año y bienvenido sea.
Mi apartamento parece, como lee un popular meme, que estoy perdiendo el juego de Jumanji. Caos. Total caos. Y aunque me desespera, sonrío. Porque algún día extrañaré a Jumanji y recordaré como viví un sueño cumplido: soy mamá. A Dios gracias.
Abrazos, mis queridos lectores, y que este nuevo año sea uno de bendiciones y esperanzas renovadas. Si ya son mamis, respiren y recuerden sacar tiempo para ustedes. Si aún no lo son, no pierdan la fe, la última palabra la tiene el Señor. Y, mamá no es sólo quien da a luz, es quien tiene el coraje de cuidar de un ser especial. Esa responsabilidad no la asume cualquier persona.
¡Feliz 2019!
*Images: Pixabay Free Images*


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