Un segundo embarazo sigue siendo motivo de alegría y celebración para una mamá. Sin embargo, esta segunda vuelta al bate tiende a ser diferente a la primera. Por ejemplo, recuerdo que con el embarazo de Vale, buscaba respuestas a todo en Google y luego bombardeaba a mi médico para corroborar. Esta vez, con Matteo, ya me sentía "experta".
"Mi amor, anoche boté el tapón mucoso, lo que significa que tenemos solo unos días, como mucho una semana, antes de que llegue el niño", le informé a marido una mañana con la misma calma como si le estuviera diciendo que la lavadora paró y hay que echar la ropa a secar. De hecho, así fue: el bebé nació tres días después.
Con la nena, con el corazón a millón, desde el inodoro busqué en Internet "tapón mucoso" para saber si lo que había salido de mi cuerpo era lo que creía, luego llamé al Hospital para saber qué debía hacer y también al futuro papá, quien había salido a hacer unas diligencias, para avisarle. Todo un evento.
¿Qué más ha sido diferente?
Bebé heredó varias cosas de su hermana, lo que ahorró tiempo, dinero y estrés. Como el Moisés, el changing table, carseat, coche y hasta el bolso de pañales, entre otras.
No cargué con media casa para el hospital. Supe qué realmente necesitaría tras dar a luz e hice mi maleta con eso en mente: toallas sanitarias, "kit" de baño, pijama, ropa interior, medias, pantuflas, toalla, atuendo para salir del hospital y cepillo para el cabello. ¿Extras? Una muda de ropa para papá, el "baby book" para que la enfermera estampara los pies del niño y algunos productos de maquillaje (¡fotos!). También, tenía "set" cual sería el atuendo de Matteo para salir a conocer el mundo.
Conocíamos el protocolo del hospital. Marido recordaba los documentos, y la cantidad, que debíamos firmar y el proceso para salir luego de ser dados de alta, esto permitió que todo fuera más "relax" para nosotros.
No me espanté ante el dolor terrible durante el parto. ¿Que sentí otra vez que me iba a desmayar? Sí. Pero recordaba que la primera vez pensé que no podría y pude: Vale nació sin complicaciones y sin epidural (ouch), Matteo igual.
No entré en crisis porque el cuarto de bebé no estaba listo. Realmente, ¿cuánto usa un recién nacido su cuarto? Por lo general, los primeros meses los pasa en un Moisés en el cuarto de mamá. Ubicamos el Moisés en nuestro cuarto, igual el changing table. Listo.
No sentía que lo "rompería" o lastimaría al cargarlo. Ese sentimiento nos da a todos quienes tenemos poco contacto con niños. Esta vez estaba curada de espanto, como dicen.
No cargo con cuanto motete al salir a hacer alguna diligencia. Ahora, aunque siempre tenemos el bolso de pañales bien equipado, este se queda en el carro. Solo bajo lo que llamo el "Emergency Diaper Kit": un bolso pequeño con dos ziploc adentro. Uno con algunos pañales para Vale y para Matteo, el otro con dos mudas de ropa para ambos. También incluye wipes en el paquete "to go", un changing pad y una bolsa para echar el pañal usado, en caso de no tener acceso a un zafacón. El otro bolsito que va con nosotros es uno con algunas comidas, meriendas, agua y jugo para la nena. Ya está, seguimos.
No me espanto si llora. Tiene hambre, sueño, gases o quiere que lo cargue. No hay más que buscar. Siempre se está pendiente, pero ya no pensamos que algo anda mal.
Las diferencias abundan entre ese primer embarazo y los posteriores. Lo que no cambia es la emoción de tener a tu peque en brazos, el verificar que esté respirando múltiples veces luego de acomodarlo en su cuna y el querer regalarle el mundo. Y si te preguntas si lo querrás igual, sí. Tu corazón es lo suficientemente grande para albergar tanto amor, tranquila.
¡Prepárate para la aventura de dos!
¿Qué otras diferencias experimentaste esa segunda vez? ¡Deja tu comentario!
*Imágenes recuperadas de Pixabay's Free Images*
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