Recientemente fui a una popular tienda de ropa de niños para buscar algo para mi nena. Estando en la caja registradora le comento a la Asociada de Ventas que “crecen tan rápido”. Eso resultó en lo que únicamente puedo describir como un desahogo, como agitar una botella de refresco, remover la tapa, y ver el contenido salir disparado por todas partes tras estar bajo presión.
“Sí! Tengo cuatro hijos y, aunque mi mamá vive conmigo, nunca tengo tiempo para mí. A veces pienso en llevárselos al papá para que los cuide un rato pero vive lejos. A veces estoy tan cansada, solo quiero un día libre”.
Sentí sus palabras en lo profundo del corazón. Solo quiero un día libre.
Eso callamos las mamás.
Porque si decimos lo que pensamos o sentimos nos tildan de mala madre, de egoístas, o nos tiran el famoso “disfrútalos ahora que crecen rápido”.



