Sí. Lo sé. Un poco crudo el título. Perdonen si hiero sensibilidades pero es mi realidad. La vida de una mami, o de un papi, no es nada fácil y los niños no vienen con un manual de instrucciones ni con un botón de apagado.
Hasta hace poco, mi pareja y yo nos dividíamos el cuidado de nuestra peque, pero él ha tenido que envolverse en gestiones de última hora y me ha tocado a mí ser "Súper Mamá"...
(aplausos de pies a todas las mamás solteras allá afuera, ¡son de admirar!)
...y a Baby Vale le cogió un catarro de siete pares. Mi nivel de estrés se disparó y andaba en automático...hasta que una mañana fui a levantar a mi nena de su cunita para cambiarla de ropa, llevarla al Day Care y arrancar para mi trabajo; y me embarró el antebrazo de popó. EMBARRÓ. En mayúsculas.