Cerca de dos meses y contando como mamá primeriza y a veces me pregunto: "¿en qué me he metido?".
Cuando una piensa en tener hijos, danzan en la cabeza imágenes de la barriguita de embarazada, el "brillo especial" que caracteriza a las futuras mamis, bebé en nuestros brazos con su sonrisa celestial, su cunita, su cuartito, entre otras estampas sacadas de películas y revistas.
Pues déjame decirte que no todo es color de rosa.
En el embarazo...
- Mi barriguita no me dejó dormir en los últimos meses.
- El "brillo especial" realmente eran la acidez y vómitos que me provocó el embarazo.
- La cunita...está en Lay Away.
- Su cuartito...aun espera a ser decorado.
Y una vez nace la criatura...
- Si duermes dos horas corridas es un logro.
- Si tu cabello logra ver un cepillo también.
- ¿Qué es maquillaje? No hay tiempo.
- Tienes 5 minutos para bañarte antes de que despierte.
- Comerte la comida fría se convierte en algo normal.
- Bebé en brazos con su sonrisa celestial y en 3, 2, 1 el llanto porque tiene hambre. Llanto que aumenta en intensidad porque aún no logras que agarre bien tu pecho para lactarlo.
- Nos volvemos paranoicas: escuchas su llanto aun cuando no está llorando.
- Estás todo un día tratando de ver una película por las innumerables interrupciones.
- Por obligación tu ropa tiene al menos dos manchas de fórmula y/o leche materna.
- Te toma entre una a dos horas salir de tu casa con bebé...y posiblemente tendrás que cambiarle el pañal y la ropa que le pusiste especialmente para la salida porque la embarró.
- El tiempo en el supermercado o tienda de preferencia es limitado porque en cualquier momento puede empezar a gritar.
- Empieza a gritar en público y la gente te mira como si fueras mala madre y luego mira al bebé con lástima como si lo estuvieran maltratando.
- Le da hambre en los lugares menos indicados y tienes que sacar la teta, causando incomodidad entre quienes te rodean (bebé tiene que comer, breguen con eso).
Y entre medio...
- Estás dándole de comer a bebé y sus ojitos te miran como si fueras su persona favorita en todo el mundo.
- Le estás hablando y te muestra su sonrisita sin dientes.
- Se duerme en tus brazos y suspira con toda la tranquilidad y paz que conlleva saber que está protegido.
- Te agarra el dedo y no lo suelta.
- Lo estás lactando y sientes que su manita te acaricia la espalda.
- Coloca su manita sobre tu corazón.
Todo es bello. Aun con el cambio radical en tu vida. Aun con las noches sin sueño. Aun con la frustración de una mamá primeriza que muchas veces siente que no sabe lo que hace. Todo es bello. Esto es amor del bueno. Y no me arrepiento de ser mamá. Mi hija y yo aprenderemos juntas. ¡Todo es bello!
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